Una de las consecuencias más significativas de esta cuarentena ha sido la digitalización de la vida cotidiana de las personas. El trabajo, el estudio, el ocio, las compras y hasta los cumpleaños y reuniones familiares: prácticamente todos los aspectos de nuestros días suceden a través y gracias a la computadora o el smartphone. Pero así como el consumo de tecnología ha experimentado un abrupto aumento por el aislamiento social, también lo ha hecho la cantidad de ataques cibernéticos.
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Una de las primeras medidas que son tan simples como útiles es la de cambiar la contraseña del Wi-Fi por una alfanumérica. Este es uno de los primeros pasos para mejorar la calidad de la ciberseguridad hogareña, dado que es una tarea muy fácil de concretar pero que constituye una de las medidas de seguridad más fuertes.
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Diversificar: en muchos casos, un mismo equipo es utilizado por varios usuarios para distintas tareas, sobre todo durante la cuarentena. Por ello, para proteger los datos sensibles de cada uno, es recomendable crear distintos usuarios para cada uso que se le dé al equipo. Si el equipo se utiliza para trabajar, se aconseja crear un nuevo perfil para uso laboral, e incluso no brindar los privilegios de administrador.
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Otro concepto fundamental es tener tanto los equipos como las aplicaciones actualizadas y realizar copias de seguridad de la información crítica en discos externos o en la nube, los cuales no deben estar conectados a la computadora las 24 horas, sino exclusivamente en el momento en que se transfiere la información.
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Una de las estafas más comunes es la de la técnica del phishing, realizada a través de los correos electrónicos, haciéndose pasar por compañías o personas que piden datos personales, cuentas bancarias o la renovación de la contraseña. Muchos servidores de mensajería e-mail son capaces de detectar este tipo de manipulaciones y los identifican como un correo sospechoso o lo envían a la bandeja de “correo no deseado”. Sin embargo, cabe recordar que nunca se debe otorgar datos personales, privados y sensibles a una dirección de correo desconocida o de una compañía en la que no se posee ninguna cuenta activa.
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Otra de las herramientas más fiables para garantizar la seguridad de los datos es la autenticación de múltiples factores. Muchas de las cuentas que utilizamos diariamente para conectarnos a nuestro correo, redes sociales o plataformas de trabajo ofrecen la posibilidad de utilizar este sistema de identificación en el que, al iniciar la sesión en su cuenta, se tienen que constatar a través de dos o más credenciales distintas. Si además de esto podemos sumarle la validación de Windows Hello, esta medida será todavía más exitosa.
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Por último, para muchas compañías y usuarios personales que posean datos o información de alta confidencialidad o sensibilidad, las VPN (redes privadas virtuales, por sus siglas en inglés), son una forma de establecer un conexión online segura y un canal de comunicación estable y fiable entre el usuario y la infraestructura propia de la compañía.
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